¿EN QUÉ CONSISTE EL BLOQUEO EPIDURAL CERVICAL?

Esta técnica consiste en la introducción de un medicamento (anestésico local o corticoide) en el lugar de su columna vertebral cervical y de los brazos. El tratamiento puede consistir en punciones aisladas con una aguja especial o en la introducción de un catéter (tubito muy fino) y fijación del mismo a la piel para una administración continua del medicamento (gota a gota) mediante una bomba programable externa. Es una técnica poco dolorosa. Se emplea anestesia local inyectada en la piel con unas agujas muy finas. Suele durar entre 15 y 20 minutos.

RIESGOS TÍPICOS DEL BLOQUEO EPIDURAL CERVICAL

  • Molestias locales en el lugar de la punción. Ceden en pocas horas
  • Síncope vaso – Mareo que suele darse en ciertas personas ante determinadas situaciones, (visión de sangre, agujas, etc). Se acompaña de sensación de calor, sudor, desvanecimiento. Debe avisar si nota estos síntomas. No es grave y ceden con atropina.
  • Hematoma o absceso epidural. Consiste en la acumulación de un coágulo o pus en el espacio epidural que pueden llegar a comprimir las estructuras nerviosas como las raíces de la médula, provocando pérdida progresiva de fuerzas (paresia) y de sensibilidad (anestesia) de los brazos. Requiere drenaje quirúrgico urgente si se produce.
  • Bloqueo total. Es muy raro. Se produce cuando se inyecta una dosis masiva de anestésico local. Se paralizan los nervios de la cabeza y los respiratorios. Requiere anestesia ventilatoria y hemodinámica. Es grave pero reversible en manos expertas.

Además de las complicaciones producidas por la realización de la técnica, usted debe conocer la que pueden producirse por la administración de anestésicos locales (adormecimiento y falta de fuerza en los brazos) y corticoides (elevación transitoria de la glucosa sanguínea y de la tensión arterial).

¿EN QUÉ CONSISTE LA INYECCIÓN EPIDURAL LUMBAR?

Esta técnica consiste en la introducción de un medicamento (anestésico local y/o analgésico opiáceo o corticoide) en un lugar de su columna vertebral lumbar, llamado espacio epidural para tratar dolores de la región lumbar, pelvis y piernas. El tratamiento puede consistir en punciones aisladas con una aguja especial o en la introducción de un catéter (tubito muy fino) y fijación del mismo a la piel para una administración repetida o continuada del medicamento (gota a gota) mediante una bomba programable externa, sin tener que estar pinchando repetidamente.

Es una técnica poco dolorosa. Se emplea anestesia local inyectada en la piel con unas agujas muy finas. Suele durar entre 15 y 20 minutos.

RIESGOS TÍPICOS DE LA INYECCIÓN EPIDURAL LUMBAR

Las complicaciones más frecuentes que pueden aparecer son:

  • Cefacea (dolor de cabeza) si se rompe la duramadre (punción mojada). Disminuye al acostarse y cede en unos días con reposo y analgésicos. Es más frecuente en jóvenes.
  • Molestias locales en el lugar de la punción. Ceden en pocas horas. Si persisten o aumentan pueden indicar la infección del lugar de inserción del catéter (si se ha dejado éste). Se debe retirar y tomar antibióticos unos días (de forma preventiva).
  • Síncope vasovagal. Es un “mareo” que suele darse en ciertas personas ante determinadas situaciones (análisis, visión de sangre, agujas,, dolor, etc). Se acompaña de sensación de calor, sudor, y desvanecimiento. Debe avisar si nota estos síntomas. No es grave y cede con atropina (que se puede administrar de forma preventiva).

Existen otras complicaciones menos frecuentes, aunque más peligrosas:

  • Hematoma o absceso epidural. Consiste en la acumulación de un coágulo o pus en el espacio epidural que puede llegar a comprimir las estructuras nerviosas como las raíces o la médula, provocando pérdida progresiva de fuerza (paresia) y de sensibilidad (anestesia) de las piernas, así como dificultad para el control de los esfínteres. Requiere drenaje quirúrgico urgente si se produce.
  • Bloqueo excesivo. Es muy raro. Se produce cuando se inyecta una dosis elevada de anestésico local. Se paralizan los nervios de las piernas y el tronco y baja la tensión. Requiere asistencia hemodinámica (suero y/o medicamentos) para subir la tensión. Es reversible.

Además de las complicaciones producidas por la implantación de la bomba, usted debe conocer las que pueden producirse por la administración de anestésicos locales (adormecimiento y falta de fuerza en la pelvis y las piernas) y analgésicos opiáceos (picores, cierta dificultad para orinar, sedación, náuseas). No suelen ser graves.

¿EN QUÉ CONSISTE EL BLOQUEO EPIDURAL SACRO O CAUDAL?

Esta técnica consiste en la introducción de un medicamento (anestésico local y/o analgésico opiáceo o corticoide) en un lugar de su columna vertebral sacra, llamado espacio epidural para tratar dolores de la región sacra y perineal. El tratamiento puede consistir en punciones aisladas con una aguja especial o en la introducción de un catéter (tubito muy fino) y fijación del mismo a la piel para una administración repetida o continua del medicamento (gota a gota) mediante una bomba programable externa, sin tener que estar pinchando cada vez.

Es una técnica poco dolorosa. Se realiza tumbado boca abajo. Se emplea anestesia local inyectada en la piel con agujas muy finas. Suele durar entre 15 y 20 minutos.

RIESGOS TÍPICOS DEL BLOQUEO EPIDURAL SACRO O CAUDAL

Las complicaciones más frecuentes que pueden aparecer son:

  • Cefalea (dolor de cabeza) si se perfora la duramadre (punción mojada). Disminuye al acostarse y cede en unos días con reposo y analgésicos. Es más frecuente en jóvenes.
  • Molestias locales en el lugar de la punción. Ceden en pocas horas. Si persisten o aumentan pueden indicar la infección del lugar de inserción del catéter (si se ha dejado éste). Se debe retirar y tomar antibióticos unos días (de forma preventiva).
  • Síncope vasovagal. Es un “mareo” que suele darse en ciertas personas ante determinadas situaciones (análisis, visión de sangre, dolor, etc). Se acompaña de sensación de calor, sudor, y desvanecimiento. Debe avisar si nota estos síntomas. No es grave y cede con atropina (que se puede administrar de forma preventiva).

Existe otras complicaciones muy raras,, aunque más peligrosas:

  • Hematoma o absceso epidural. Consiste en la acumulación de un coágulo o pus en el espacio epidural que puede llegar a comprimir las estructuras nerviosas como las raíces y la médula, provocando pérdida progresiva de fuerza (paresia) y de sensibilidad (anestesia) de las piernas, así como dificultad para el control de los esfínteres vesical o anal. Requiere drenaje quirúrgico urgente si se produce.
  • Bloqueo excesivo. Se produce cuando se inyecta una dosis elevada de anestésico local. Se paralizan los nervios de la región inguinal y a veces de las piernas. Es muy raro en estos bloqueos. Requiere a veces asistencia hemodinámica (sueros y/o medicamentos para subir la tensión). Es reversible.

Además de las complicaciones producidas por la realización de la técnica, usted debe conocer las que pueden producirse por la administración de anestésicos locales (adormecimiento y falta de fuerza en la pelvis y las piernas) y analgésicos opiáceos (picores, cierta dificultad para orinar, sedación, náuseas). No suelen ser graves.