¿ EN QUE CONSISTE LA ADMINISTRACIÓN DE TOXINA BOTULÍNICA TIPO A EN EL TRATAMIENTO DEL SÍNDROME DE DOLOR MIOFASCIAL ?

El síndrome de Dolor Miofascial (MPS), se caracteriza por dolor crónico de un número delimitado de músculos con una característica común que es la existencia de “Puntos Trigger” o puntos gatillo que se ponen de manifiesto durante la exploración física de los pacientes. 

El poder relajante en los músculos producido por la Toxina botulínica tipo A Botox hace que sea muy útil en el tratamiento del dolor producido por un espasmo muscular. Por otro lado esta misma relajación es fundamental para la facilitación de la fisioterapia, primordial en los dolores musculares crónicos ya que hace aún más prolongado el efecto de Botox. 

La administración de Botox se realiza mediante inyecciones de la misma en los puntos gatillo (trigger points). La dosis exacta y el número de inyecciones se ajustarán en cada caso, dependiendo del número de puntos gatillo que tenga el paciente. 

Para su administración no es necesaria la utilización de ningún tipo de anestesia, ni ingreso hospitalario. Se trata de un tratamiento ambulatorio.

Se deberá tener precaución al administrador Botox cuando exista inflamación en el sitio de inyección deseado o cuando exista excesiva debilidad o atrofia en el músculo diana. También se deberá tener precaución cuando se administre Botox a pacientes con esclerosis lateral amiotrófica o alteraciones que produzcan una disminución neuromuscular periférica. 

Botox contiene albúmina sérica humana. Cuando se administran medicamentos preparados a partir de suero o plasma humanos, no se puede descartar completamente la posibilidad de enfermedades infecciosas causadas por la transmisión de agentes infecciosos. Para reducir el riesgo de transmisión de los mismos, se aplican controles estrictos en la selección de los donantes tomando las precauciones adecuadas y se incluyen procedimientos de inactivación de virus en los procesos de producción.

RIESGOS TÍPICOS

Efectos adversos comunes que pueden presentarse:

  • Debilidad muscular local
  • Dolor localizado, sensibilidad y/o contusión en el lugar de la aplicación
  • Quemazón en el punto de inyección
  • Fiebre y síndrome de gripe.

Otros efectos adversos menos comunes que pueden producirse:

Vértigo, hipertonía, adormecimiento, debilidad general, somnolencia, malestar, sequedad de boca, nauseas, cefalea, rigidez, entumecimiento, rinitis, infección respiratoria del tracto superior, equinosis/púrpura/hemorragia en el punto de inyección .

En general, las relaciones adversas se producen en los días siguientes a la inyección y son siempre transitorias.

Interacción de Botox con otros medicamentos y otras formas de interacción:

En teoría, el efecto de la toxina botulínica se puede ver potenciado por los antibióticos aminoglucósidos o espectinomicina, o por fármacos que interfieran la transmisión la transmisión neuromuscular, como los relajantes musculares del tipo de la tubocurrarina. No se han realizado estudios específicos que permitan establecer la interacción clínica con otros fármacos. No se han descrito interacciones clínicamente significativas.